Capítulo 37 37- No te muevas

Me quedé paralizada; mis pies no se movían. La mente se me aceleró, el corazón rebosante de amor.

—¿Qué es esto? —susurré.

—Es tuyo, Emey.

—¿Cómo lo supieron?, ¿cuándo hicieron esto? ¿Esto es tierno o da miedo? —pregunté.

Spinel se rio.

—Puede que dé un poquito de miedo, pero sabíamos que al fi...

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