Capítulo 31 Capítulo 30.

El apartamento de Damián olía a café rancio y desesperación. Victoria se quitó la peluca rubia, revelando su cabeza calva, las venas azules marcadas bajo la piel pálida. El teléfono descansaba en su mano temblorosa mientras marcaba un número que había conseguido a través de contactos oscuros.

—¿Sí?...

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