240.- El llamado del Trögi.

El sueño llegó sin aviso.

Lúa no dormía: caía.

Cuando abrió los ojos, ya no estaba en su cuerpo humano.

Sentía el peso firme de las patas sobre las ramas antiguas, la tensión poderosa en los músculos, el pelaje plateado recorriéndole el lomo como un manto sagrado.

Era Thyra.

Desde lo alto de los árb...

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