267.- Latidos que despiertan al alba.

Lucius repitió el gesto ahora, consciente de que aquel recuerdo no era solo suyo. Caleb también lo sentía. No como nostalgia, sino como continuidad.

Son nuestros, murmuró Caleb desde lo profundo, con una certeza firme y serena. Y ella también.

Lucius abrió los ojos y observó a Lúa. Dormía profundame...

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