274.- La verdad que late en dos corazones.

—Por supuesto —respondió Elián mientras se dirigía a la puerta—. Además, es bueno que hayas llegado, Lúa, porque parece un niño cuando no estás cerca —añadió con una risa suave antes de salir.

Cuando Elián se fue, Lucius se levantó de la silla y caminó hacia Lúa.

—¿Qué libro es ese? —preguntó, señal...

Inicia sesión y continúa leyendo