324.- La Promesa del Regreso.

—Y aquí tenemos al segundo dormilón del día —murmuró con cariño.

Con movimientos cuidadosos, acomodó mejor la manta alrededor del pequeño y besó su cabecita rubia.

—Fiona, por favor, ven un momento.

—Claro, Luna.

Fiona se acercó enseguida.

—Voy a darte a Alec para que lo acomoden nuevamente en ...

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