337.- Mi mundo entero.

Alec apoyó una manita sobre su pecho. Lúa sintió cómo ambos la tocaban con una ternura inconsciente que le hizo humedecer los ojos.

—Sí, mis pequeños strawberry blondes —susurró—. Les contaré todo cuando llegue el momento.

Los gemelos terminaron de alimentarse poco después. Poco a poco sus párpado...

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