Capítulo 186

Mi lengua se encontró con la suya, sin reservas, sin rodeos, con una urgencia salvaje y posesiva.

Ya tenía los dedos enredados en su cabello, atrayéndolo hacia mí, profundizando un beso que sabía a vino y a algo mucho más desesperado.

El aire en el coche no solo se calentó.

Se volvió denso, carga...

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