Capítulo 194

Hace apenas unos minutos, Sebastián se movía por la cocina con la misma seguridad con la que un general dirige tropas—aunque en su caso, el campo de batalla era la estufa. Sin necesidad de decir nada, mi café llegó hasta mi plato, preparado con una precisión que daba miedo.

Pero ahora...

Esa calid...

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