Capítulo 197

Finalmente, Sebastián había llegado a su límite.

Sin molestarse en ser sutil, quitó a Amara de encima de mí, sujetándola de la muñeca con firmeza mientras la conducía a una silla como si se tratara de una niña malcriada.

Su voz recorrió el restaurante como un latigazo.

"¡Mírate! ¿Qué demonios est...

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