Capítulo 243

Los labios de Sebastian, húmedos y desesperados, subían desde la parte baja de mi espalda hasta mi oreja, dejando un calor ardiente en su camino; su lengua, caliente y descarada, me acariciaba la piel de una forma que me encendía los nervios. Me sostenía con fuerza, sin darme espacio para moverme, m...

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