Capítulo 245

A las nueve en punto.

Y ahí estaba ella otra vez.

La esposa del magnate japonés me saludó como si nada, con esa sonrisa elegante y confiada.

La misma mujer que había llegado a nuestra puerta más temprano. La misma que vimos caer desde la ventana.

Un frío me recorrió la espalda como un cubo de hi...

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