Capítulo 249

Respiré hondo para calmarme y me acerqué a tocarle la cara a esa mujer. Su piel seguía tibia y suave. Aún respiraba.

"Así que no estás muerta, ¿eh, señora del magnate?" solté, con un tono helado.

Era ella. La esposa del millonario japonés, Belinda. La que controlaba todo desde las sombras. Ahora a...

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