Capítulo 256

Sebastian se quedó mirando mis labios. Sus ojos, usualmente tan fríos, ahora ardían. Como si estuviera a punto de hacer algo pero se estuviera conteniendo con uñas y dientes.

Me puse roja. ¿En serio? ¿Aquí mismo? ¿En la mesa y con todos mirando?

El pobre Sawyer, sentado justo en frente, estaba al ...

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