Capítulo 282

Apenas había avanzado unos pasos cuando la voz de Luna Regina me frenó en seco: "Oh, Sebas..."

Y ahí se me fue el alma. Me quedé congelada. Fue como un puñetazo de hielo directo a la espalda. Alcé la vista y ahí estaba Sebastián, saliendo justo del salón privado.

Claro. Ya no era solo mala suerte,...

Inicia sesión y continúa leyendo