Capítulo 22 Capítulo 22

Alejandro y yo seguimos caminando por la feria, entre luces parpadeantes y el murmullo animado de los turistas que regatean con los vendedores. Mi helado ya casi no existe, y aún puedo sentir la frescura en mis labios mientras paso la lengua por el último rastro de crema.

De reojo, noto que Alejandr...

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