Capítulo 46 Capítulo 46

Caminamos de regreso tomados de la mano, como si no acabáramos de tensar hasta el límite esa línea difusa entre lo real y lo pactado. Alejandro no suelta mi mano en ningún momento, ni siquiera cuando pasamos entre mesas repletas de rostros conocidos, ni cuando nos acercamos a la nuestra, donde María...

Inicia sesión y continúa leyendo