Capítulo 60 Capítulo 60

No digo nada.

Por primera vez en mucho tiempo, no tengo una respuesta automática, ni una ironía lista para salvarme. Me quedo quieta, con sus manos aún tibias entre las mías, mientras mis pensamientos se arremolinan como arena arrastrada por la marea.

Alejandro no se mueve. Está frente a mí, respira...

Inicia sesión y continúa leyendo