Capítulo diez

La puerta se abrió con un chirrido.

Laura no se movió.

No necesitaba mirar para saber que era él. Su presencia llenó la habitación incluso antes de verlo. Esa sensación pesada, espesa e imposible de ignorar, presionando el aire como una tormenta a punto de estallar.

Lucian Blackwood.

Giró la cab...

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