Capítulo veintiséis

La cámara ceremonial era más grande de lo que Laura esperaba, con techos altos y ventanas que dejaban entrar la luz plateada de la luna. Los miembros de la manada se alineaban junto a las paredes, con el rostro solemne y curioso. Selene estaba cerca del frente; su vestido plateado relucía como metal...

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