Capítulo treinta

Laura sí se quedó dormida, eso sí. Despertó con la luz de la madrugada filtrándose por ventanas desconocidas y con la certeza de que Zephyr no había regresado. La emergencia que lo había llamado debía de haber sido grave.

Salió a escondidas de sus aposentos, con la esperanza de llegar a su habitaci...

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