Capítulo treinta y uno

Laura pasó las siguientes horas buscando a Zephyr sin tener suerte. La situación en la frontera debía de ser peor de lo que había imaginado. Todos a quienes preguntó se limitaron a negar con la cabeza, diciendo que el Alfa seguía encerrado en reuniones con el consejo.

Con el corazón pesado, regresó...

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