Capítulo treinta y siete

Laura pasó el resto del día intentando evitar la mirada ardiente de Dante. Adondequiera que se girara, él parecía estar ahí, observándola con esos ojos salpicados de dorado que le hacían dar vuelcos raros al estómago.

El territorio de Crimson Fang de verdad no se parecía en nada a los salones elega...

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