Capítulo cuarenta

Los pulmones de Laura ardían mientras se abría paso entre el denso bosque. La herida en la pierna palpitaba con cada paso, pero no podía bajar el ritmo. No con Dante pisándole los talones.

Los árboles se aclararon más adelante, y el corazón de Laura se hundió cuando irrumpió en un claro. Frenó en s...

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