Capítulo cuarenta y tres

Los tambores los reunieron, y su ritmo se asentó hondo en el pecho de Laura mientras se movía; Dante se movía a su lado con una gracia natural que hacía que los pasos complicados parecieran sencillos mientras le mostraba el patrón: tres pasos hacia adelante, un giro, y de vuelta, las manos alzándose...

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