Capítulo cuarenta y ocho

El camino de regreso al campamento transcurrió en silencio. La mayoría de los guerreros estaban ocupados ayudando a los heridos; tenían el rostro adusto, pero orgulloso. Laura se puso a la par de Dante, y sus hombros se rozaban de vez en cuando mientras avanzaban por el sendero oscuro del bosque.

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