Capítulo cincuenta

La mañana llegó con una luz dorada que se filtraba por la entrada de la cueva. Laura despertó despacio, con el cuerpo agradablemente adolorido por la noche anterior. Dante ya se había ido, pero el calor de sus pieles la envolvía como un abrazo.

Se vistió rápido y salió. El campamento estaba lleno d...

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