Capítulo nueve

Laura yacía inmóvil sobre la cama dura, con cada centímetro del cuerpo gritando de dolor. Las esposas plateadas alrededor de sus muñecas le ardían como fuego contra la piel. Se movió, intentando encontrar una postura que doliera menos, pero fue inútil.

El sueño no llegaba. No con las palabras frías...

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