Capítulo 191

Rhea

Tres kilómetros más adelante, Kael orilló el auto.

Sus manos seguían firmes sobre el volante, su respiración todavía controlada, pero yo podía sentirlo a través del vínculo: la represa estaba a punto de romperse. Treinta años de dolor reprimido, de anhelos rechazados, de rabia tragada, todo p...

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