Capítulo 66

Rhea

Unos diez minutos después, la puerta volvió a abrirse.

Jax entró, con una expresión compleja: confundida, cargada, pero también con una especie de... ¿alivio?

—¿Cómo fue? —pregunté, nerviosa—. ¿Qué te dijo?

Jax se sentó junto a la cama y me tomó de la mano.

—Tu hermano... es un buen hombre...

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