Capítulo 8

Rhea

La pesadilla se hizo añicos a las ocho de la mañana.

Me incorporé de golpe, con el corazón golpeándome las costillas. Durante tres segundos no supe dónde estaba: la habitación era incorrecta, el aire olía mal y unos dientes fantasma todavía me ardían contra la garganta. Llevé la mano al cuell...

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