Capítulo 121 Capítulo 121

Era el único lugar de la casa que sentía realmente mío. Era el refugio donde Don Víctor me había enseñado la diplomacia del plomo y la seda.

Me serví un vaso de whisky de malta puro de la licorera de cristal con mano firme. Lo bebí de un solo trago para calmar el frío que me calaba los huesos.

Esc...

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