Capítulo 122 Capítulo 122

Giré el cuerpo para mirarlo de frente. Pegué mi pecho al suyo. No quise dar ni un solo paso atrás.

—¡No te tengo miedo! —desafié, clavándole los dedos en el pecho, sintiendo la dureza de sus músculos bajo la tela de la camisa—. ¡Tengo miedo de volverme loca! ¡Tengo miedo de perder la cabeza por un ...

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