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Así que se metió las amargas pastillas en la boca, añadió agua y la acercó antes de finalmente besarla sin importarle los otros ocupantes de la habitación.

Ann jadeó de sorpresa al verlos. Sus manos se apretaron dolorosamente sobre la suave piel de Tia y el bebé gimió en protesta. Aflojó su agarre ...

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