Capítulo 65

La sala de terapia siempre estaba inquietantemente silenciosa. Un pesado silencio flotaba en el aire, lleno de secretos que nadie quería revelar. Me senté en la silla frente a la Dra. Nixon y jugueteé con el borde de mi manga. Ella me observaba, sus ojos afilados, como si intentara desentrañar las c...

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