Capítulo 85 Gracias por recordármelo

Los hombros de Grace temblaron.

Había algo en el hombre frente a ella que se sentía diferente de lo habitual—más peligroso, más dominante.

—¿Qué quieres?—susurró.

Alexander le agarró la mandíbula con fuerza, obligándola a mirarlo a los ojos. —¿Disfrutas golpeando a la gente?

Su presencia irradia...

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