Capítulo 30 El reencuentro

La madrugada del undécimo día los encontró ya en movimiento.

Lyra no había dormido más que ratos fragmentados. El vínculo era demasiado ruidoso. Cada vez que cerraba los ojos sentía a Kael con una claridad casi física: la forma en que había pasado la noche en vela, la tensión de su cuerpo, el deseo...

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