Capítulo 49 Cuatro frascos

El regreso fue más duro que la ida.

Los heridos ralentizaban la marcha. Uno de los lobos de Blackfang sangraba por una herida profunda en el costado que se negaba a cerrar del todo; el de Silvermoon cojeaba con el muslo vendado de forma improvisada y el rostro gris de dolor. El mensajero prisionero...

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