Capítulo 6 Después de la sangre

El silencio que siguió a la pelea fue más ensordecedor que los gritos.

Lyra se quedó de pie sobre el cuerpo del intruso que había derribado, el pecho subiendo y bajando con fuerza, las garras todavía semiextendidas y la sangre ajena secándose en sus dedos. El hombre no se movía. Respiraba, pero ape...

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