Capítulo 48

La carta aún estaba sobre la mesa como si fuera un ser vivo.

Había tratado de ignorarla durante dos días, me decía a mí misma que solo eran palabras, solo pergamino. Pero cada vez que pasaba por la sala del consejo, mis ojos se dirigían al pergamino sellado. Casi podía escuchar susurros —llamándome...

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