Capítulo 102

De vuelta en la oficina, Elizabeth agarró su chaqueta de repuesto y la echó sobre los hombros de Flora. Eran casi del mismo tamaño y constantemente se prestaban la ropa.

Le quedaba perfecta.

Elizabeth mantuvo la voz baja.

—La próxima vez que escuches algo así, ven a buscarme. No los enfrentes sol...

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