Capítulo 39

—¡Te mereces cada pedacito de ese odio! —enunció Cornelius cada palabra con fría precisión.

Las emociones en sus ojos eran demasiado complejas para que Elizabeth las descifrara. Apenas podía respirar.

—¿Así que durante estos cinco años, me has estado castigando?

—¿Castigándote?

Cornelius le leva...

Inicia sesión y continúa leyendo