Capítulo 44

A la mañana siguiente, Elizabeth llegó a la empresa justo a tiempo.

Mientras tanto, Cornelius estaba sentado frente a la computadora, mirando una y otra vez el reloj en la esquina de la pantalla. Cuando Mark entró a entregarle unos documentos, sus comentarios solo recibieron silencio.

—¿Señor Habs...

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