Capítulo 88

—A quién conozco es asunto mío.

Cornelius soltó una risa amarga.

—Elizabeth, desde el día que te casaste conmigo, dejaste de ser libre.

—Me casé contigo, no me vendí a ti —no retrocedió ni un centímetro.

Cada palabra lo empujaba más cerca de la locura.

Cornelius apretó sus molares, inclinándose...

Inicia sesión y continúa leyendo