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—Ja, ja, muy gracioso—dijo Sam con tono sarcástico cuando Belle abrió la puerta principal el sábado por la mañana, vestida con mi camisa blanca de botones y una de mis corbatas. En su pequeño cuerpo de 1.55 metros, las colas de la camisa le llegaban más allá de las rodillas.

Todos estábamos afuera ...

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