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Alice me estaba esperando con Belle en el estacionamiento y se acercó en cuanto pisamos la banqueta. En vez de nuestro habitual choque de puños, se apoyó contra mi pecho y me dio un abrazo cálido.

—¿Cómo estás? —preguntó con una preocupación seria.

—Estoy bien —respondí, dándole unas palmaditas en...

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