76

—Ohhh... myyyy... diooosss...— No pude evitar gemir ante la vista pecaminosa frente a mí.

—¿Disfrutando esto, verdad?— preguntó Belle desde mi izquierda, frotando casi distraídamente mis pectorales desnudos.

—Podrías decir eso—, estuve de acuerdo, con la mandíbula tan baja que prácticamente estaba...

Inicia sesión y continúa leyendo