Capítulo 129: Tequila: atardeceres e imperios completados

Arriba, la tensión se había diluido en humo y whisky. Armando sirvió otra ronda, deslizando los vasos por la mesa de vidrio.

—Entonces —dijo, sonriendo de oreja a oreja—, ¿sin bajas?

—Solo el orgullo —respondió Graham, alzando su vaso.

Roderick sonrió con suficiencia.

—Y quizá un ego magullado a...

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