113. ¡Él!

Punto de vista de Dominick

Contemplé su rostro inocente y hermoso, tal como solía ser.

¡Mi ángel dormido! ¡Mi Conejita!

Sí, ya no se parece tanto a mi conejita asustada. Se ha vuelto feroz y segura de sí misma, justo como siempre quise verla.

Amaba a mi Conejita, especialmente cuando se emborrac...

Inicia sesión y continúa leyendo