36. ¡Hermanos!

Grace se sentó en la cama mientras él bebía su café con una sonrisa astuta en el rostro. Ella estaba curiosa por saber qué le hacía sonreír de esa manera.

Todavía estaba temblando por la conversación, sabía que él no dudaría en matarla y él se lo dejó claro, dándole otra razón para temerle.

Lo mir...

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